¿Para que sirven las cuentas de ahorro?

¿Qué es una cuenta de ahorro y cómo funciona?

Aunque puede parecer una pregunta sencilla, hay muchas personas que en realidad no saben exactamente lo que es y cómo funciona. Vamos a definir lo que es, como funciona y su utilidad para el ahorrador.

Las cuentas de ahorro, son productos financieros ofrecidos por entidades financieras con iBAN Wallet. El objetivo de este tipo de cuentas no es otro que, como su propio nombre indica, guardar una parte de nuestro dinero, sin embargo en este tipo de cuentas, a diferencia de en una cuenta corriente, recibimos intereses sobre el saldo de nuestra cuenta al permitir a nuestro entidad financiera invertir nuestro dinero. La ventaja con respecto a otros productos financieros es que puedes rescatar tu dinero en cualquier momento, y que el riesgo asociado es prácticamente nulo. Sin embargo, es uno de los productos que ofrece menores rentabilidades, esto se debe precisamente a las características mencionadas, la disposición inmediata de nuestro dinero y el tener un riesgo prácticamente nulo.

En la actualidad, debido al bajo precio del dinero, los intereses generados por la mayoría de cuentas de este tipo, ofrecidas por la banca tradicional, no llegan a cubrir la pérdida de poder adquisitivo derivado de la inflación, por lo que en la práctica el ahorro es nulo o incluso negativo. Por este motivo en caso de querer contratar una cuenta de este tipo es bueno consultar las rentabilidades que ofrecen en las diferentes entidades financieras y quedarnos con aquella que sea más favorable. Este sentido desde iBAN Wallet ofrecemos productos análogos a las cuentas de ahorro con rentabilidades desde 2,5% TAE

Por lo tanto, cuando elegimos la cuenta de ahorro adecuada, esta se convierte en un instrumente que nos permite crear un fondo del cual disponer cuando lo necesitemos y que nos genere los suficientes beneficios como para al menos no perder poder adquisitivo con el paso del tiempo.

En otra dimensión de cosas, las cuentas de ahorro nos sirven para administrar nuestros ahorros, permitiéndonos fijar objetivos y planificar nuestros esfuerzos para conseguirlos. Gracias a ello, las cuentas de ahorro nos ayudan a adoptar rutinas y formas de pensar que nos ayudarán en la vida diaria, al fomentar, por un lado, la autodisciplina, y por otro a ponderar y aprender a diferenciar entre necesidades reales y necesidades creadas y que son prescindibles.

Cuando una persona consigue ahorrar cierta cantidad de dinero a través de su esfuerzo y autodisciplina, es difícil verla desperdiciar sus ahorros. La persona aprecia y valora lo conseguido y no está dispuesto a dilapidarlo en cosas innecesarias.

 

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